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Después de perder mi terror tecnológico con el Facebook, me lanzo a la aventura definitiva, el plasmar mis vivencias, recuerdos y en otras ocasiones aventuras imaginarias. En este blog sin mas preámbulos, os doy a todos la bienvenida a este rincón del guerrero consciente.

domingo, 26 de octubre de 2014

El Taxi


A Jorge le dolía la cabeza, se estaba guardando el paracetamol en el bolsillo interior de la cazadora mientras apuraba su café, un café infame hay que decirlo. Pero con el transcurso de los años, había comprendido que cuando los problemas, ya sean familiares o de trabajo aprietan, el sueño se comienza a ahogar, y una forma eficaz de combatir el cansancio a corto plazo es hinchandose a cafeína, de manera que ya sea un excelso líquido o un brebaje con sabor a heces de roedor, nunca perdonaba cuando sufría una mañana somnolienta dos o tres cafés.
Además esa mañana todo parecía que salía mal, hace un par de días tuvo que dejar el coche en el taller, para realizar la revisión que incluye el cambio de la correa de la distribución, todos los lectores poseedores de vehículo saben lo que eso significa, posiblemente el desembolso de una cantidad de dinero mayor que el salario mensual de un Español medio, encima estaban tardando en terminar la revisión, y llevaba dos días utilizando el transporte público de Valencia. O lo que es lo mismo, dos días madrugando en demasía y sin garantías de llegar a tiempo a algún sitio.
Hoy tenía que incorporarse a su puesto de trabajo en la terminal de de salidas del aeropuerto de Manises, a las 5 de la mañana, es decir, además de todo lo dicho anteriormente, tendría que rascarse el bolsillo pues a esas horas la única manera de llegar al aeropuerto es en Taxi.
A las 4,30 de la mañana es muy difícil encontrar un Taxi, así que Jorge ha llamado a Radiotaxi mientras  terminaba de vestirse tras el desayuno, sin embargo,mucho antes de lo que nuestro protagonista calculaba sonó el portero automático.
-El taxi.
-Que pronto ha llegado.
-Si, estaba aquí al lado, ¿baja usted ya?.
-Si, déme un minuto.
A veces, hasta las cosas cuando salen bien, salen mal, tras coger la bolsa con las cosas del trabajo, farfulla que si lo llega a saber se levanta diez minutos más tarde mientras baja por las escaleras.
-Buenos días, ¿dónde vamos?.
-Al Aeropuerto, a salidas.
Nuestro protagonista se alegra que el taxista no sea uno de esos choferes charlatanes, que sin conocerte de nada, cuando subes a su vehículo, te comienzan a hablar de fútbol, o del tiempo, o de lo duro que es su trabajo y lo opresores que supuestamente son los Policías Locales. A esas horas las ganas de hablar son escasas, supongo que  el esta tan hecho polvo como yo, piensa nuestro insomne amigo.
El tráfico es escaso, y a pesar de los semáforos el viaje transcurre rápido, y tranquilo por la Avenida del Cid, hasta que.
-Jorge, ¿te llamas así , verdad?.
El aludido, sale del sopor en el que estaba envuelto de una forma brusca y confusa.
-Eeeeeh si, ¿cómo sabes mi nombre?.
-No te pongas nervioso, te va a sonar el móvil en unos segundos, es MUY importante que atiendas la llamada y colabores en todo.
En ese momento, Jorge muy sobresaltado trata de atar cabos, ¿el taxista sabe mi nombre?, me van a llamar por teléfono, y bruscamente cae en la cuenta. Me están secuestrando.
Instintivamente el pasajero trata de abrir las puertas, pero las mismas están bloqueadas, el taxi es uno de los que están equipados con una mampara de seguridad, no puede golpear por la espalda al conductor.
-Te he dicho que no te pongas nervioso, no puedes abrir las puertas, no puedes hacer nada, así que déjate de gilipolleces, No soy tu enemigo, estamos juntos en esto, estamos igual de jodidos.
-Y una mierda, me estas secuestrando cabron.
-¿Qué cojones crees, ¿que yo hago  esto por aburrimiento?.
Rrrrrrriiiinnn, rrrrrrrrrriiiiin
-Coge el puñetero teléfono, y cálmate joder.
En todo momento, el coche no ha aminorado su marcha en lo más mínimo, están a punto de salir de la ciudad y tomar la A-3 la Autovia  Madrid-Valencia, si todo fuera bien estarían a unos 5 minutos del trabajo de Jorge, sin embargo ahora mismo El pasajero no tiene ni idea de en que punto se encuentra su vida.
-Si, dígame.
-Jorge soy yo,,,,, por Dios nos tienen a la niña y a mi, HAZ lo que te pidan, me oyes, haz lo que te digan, o si no, nos mataran.
Tras escuchar a Nuria, su mujer, decir esto último, la llamada  termina, alguien colgó al otro lado, Jorge se queda alelado mirando el móvil que tiene en su mano derecha, lo usa todos los días, y parece que no lo hubiese visto nunca.
Aaaahhhh, crack, El secuestrado ha estampado el teléfono contra la mampara de seguridad del Taxi, rompiéndolo en mil pedazos.
-Ya basta de numeritos, cálmate, te has cargado el móvil, y quien sabe, a lo mejor nos hubiera venido bien, nunca se sabe, se trata de que sobrevivamos, todos, tu familia, tu y yo. ¿quieres que te informe de la  situación, o vas a seguir histérico?.
-¿Que situación ?, hijo de puta.
Esta contestación, Jorge la ha dado con una tremenda irá contenida, los músculos de los brazos crispados, pero hablando despacio, el secuestrador nota en su nuca, unos ojos inmóviles pero locos de rabia.
-Esa actitud ya me mola más, ¿ves donde estamos no?, hemos salido de la ciudad, estamos a unos 5 km del aeropuerto, pero lo vamos a sobrepasar, seguiremos recto dirección Madrid, ¿conoces siete aguas?.
-Si está a unos 26 km de donde estamos ahora mismo, en línea recta.
-Bien, pues en la salida de la autovia de  ese pueblo, hay un área de servicio abierta 24 horas, se llama "Las Moratillas", hay que dar cambio de sentido como sí volviéramos a Valencia.
-La conozco.
-Vale pues nuestro objetivo es llegar vivos a ese área de servicio, y hablo en plural por que mi pellejo esta tan en juego como el tuyo.

Fin del capítulo I de "El Taxi".
En Valencia (España), a noviembre de 2013.
Ernesto. 



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